EL NAZARENO

El Nazareno de José Capuz Mamano

1945 - actualidad

 

Han pasado ya 60 años desde que el segundo Nazareno de Capuz llegara a Cartagena para sustituir al que tallara José Alfonso Rigal en el año 1939 tras el desastre de la guerra civil, que destruyó entre otras tallas la de aquél Nazareno de gruesa corona de espinas que esculpiera el mismo José Capuz. El 22 de mayo de 1943 se encarga a Don José Capuz Mamano que realice una talla de un Nazareno que represente al Titular de la Cofradía. Aún se recuerda la imagen fundacional y la gran veneración de que era objeto la misma, siendo esta figura sobre la que gira toda la historia de los marrajos y de una gran tradición. El Hermano Mayor quería que la talla sea "lo mejor que tengamos, no solo por el significado que ha de tener la imagen, sino por que ésta se encuentra ligada a la entraña misma de la Pesquera y a los orígenes de la Cofradía Marraja". Desde ese momento, el Hermano Mayor acompaña al escultor dando indicaciones pertinentes sobre la necesidad de adaptar la imagen a un modelo clásico, dirección de la cabeza, consecuencias de la mirada, etc. El 9 de marzo de 1945 llega a Cartagena la talla de Capuz, siendo bendecida el día 15 del mismo mes en la Iglesia de Santa Lucía, pasando la anterior talla a la vecina localidad de La Unión donde recibió culto en la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario. La imagen tallada por Capuz, a su llegada, no terminó de agradar a los cofrades Marrajos, que en 1946 la enviaron al escultor para que retocase y le quitara el cordón que llevaba tallado al cuello. El importe que cobró el artista fue de trece mil pesetas que abonó el Posito de Pescadores de esta demarcación en un donativo que realizaron a la Cofradía Marraja.

 

Hasta el 2005, el Nazareno no había sido objeto de ningún trabajo de limpieza o restauración. Y últimamente estos trabajos venían convirtiéndose en más que necesarios, sobre todo por la oscuridad que habían adquirido las manos y los desconchados en la cabeza debido a operaciones típicas de movimiento de la imagen y de la corona de espinas. Es por ello, que en los últimos meses el Centro de Restauración ha llevado a cabo un proceso de restablecimiento de la imagen titular de la Cofradía Marraja. Si las tareas de restauración son siempre comprometidas, en mucha mayor medida lo son cuando se trata de restaurar una imagen religiosa como la de “nuestro Jesús”, que arrastra tras de sí la enorme devoción popular en la Madrugada del Viernes Santo cartagenero y que actualiza cada año los alrededor de cuatrocientos años de historia de la Cofradía Marraja. Al peso de las anteriores responsabilidades se une la dificultad de tratar una obra escultórica de José Capuz, en especial en todo lo referente a policromía, con una técnica muy delicada y distinta de la acostumbrada por la dominante escuela imaginera barroca. El Nazareno de Capuz presentaba diversas pérdidas de policromía en la talla de la cabeza, debido a los roces de la corona de espinas. A este respecto hay que destacar que la corona original había sido sustituida por otra dorada, y que en alguna otra ocasión se le había restituido la primera, sin tener en cuenta que este elemento tenía una posición claramente definida fuera de la cual podía dar lugar a movimientos y roces. Debido a la técnica contemporánea desarrollada por Capuz, la policromía de las manos, aplicada directamente sobre la madera sin capa de preparación, había sufrido el lógico desgaste de la manipulación a la que se ve sometida una imagen de vestir. Estas pérdidas de policromía original habían sido suplidas con repintes puntuales que también ocultaban dedos fracturados mal encolados. Los hombros, intervenidos en otras ocasiones, presentaban grietas en las uniones. El proceso de intervención ha constado de las siguientes fases:

 

  • Limpieza mecánica

  • Sentado de color

  • Limpieza físico-química

  • Eliminación de repintes

  • Arreglo de grietas y uniones

  • Estucado y desestucado

  • Reintegración diferenciada

  • Barnizado final con compresor

 

Además de las patologías habituales que sufren las imágenes de procesión –roces, pequeñas grietas, suciedad acumulada-, el Nazareno de Capuz presentaba otro factor de deterioro singular. En el año 1991, debido al mal estado en que se encontraba la devanadera, se decide renovar el sistema de sujeción de la imagen y se opta por añadirle unas piernas talladas en madera, con alma de barra de acero inoxidable, y ancladas sobre una nueva peana en madera tallada, simulando adoquinado y construida a su vez sobre sólida base de hierro; se completó el sistema, ejecutado por el tallista Manuel Feria del Río, con dos perfiles de acero dispuestos angularmente. Todo este sistema, además de conferirle un aspecto grotesco cuando se desviste, añaden alrededor de 80 kilos de peso que lastran la escultura original cuando es elevada al trono procesional o al retablo, con las consecuencias de desencoladuras y agrietamientos en el torso. Además, este peso añadido, que hace que la imagen en su conjunto alcance los 100 kilos de peso, ha estado repercutiendo de manera negativa en el propio retablo, provocando grietas en la ménsula del camarín central. Por todo lo anterior, desde el Centro de Restauración se aconseja que tras la restauración de la obra en dicho centro, un escultor retire las piernas y todo el sistema añadido, sustituyéndolo por una nueva devanadera. Por último, señalar que la entrega oficial del Nazareno a la Cofradía Marraja, se produjo el pasado 8 de marzo, en un acto celebrado en la Capilla de la Calle Mayor, y al que asistieron el Consejero de Educación y Cultura de la Región de Murcia, Juan Ramón Medina Precioso; el Hermano Mayor Marrajo, José Miguel Méndez Martínez, quien agradeció el apoyo brindado por la Comunidad Autónoma que ha invertido diez mil euros en reparar la imagen; y nuestro Presidente, Domingo Andrés Bastida Martínez, que por su parte recordó que era la primera ver que el Nazareno se sometía a un proceso de restauración tan exhaustivo como éste desde su llegada hace 60 años.

 

Textos sobre la restauración: Artículo del Centro de Restauración publicado en “ECOS DEL NAZARENO 2005”

 

"El Zocato" de Alfonso Rigalt

1939 - 1945 - actualidad

 

Estando carente la Cofradía de una talla representativa de su nombre tras la destrucción de la anterior imagen en la contienda civil, a finales de 1939 se realizan varias gestiones, siendo elegido finalmente para realizar el encargo de la imagen del Nazareno, el escultor José Alfonso Rigal, que realizaba trabajos para el taller de Aladino Ferrer. Ésta era la tercera talla de la imagen que tenía la Cofradía de su titular, ya que habían sido destruidas las dos primeras. Esta imagen de Rigal poseía una clara diferenciación con las anteriores, ya que era la única que cargaba el peso del madero sobre el hombro derecho. Debido a lo inusual de la posición de la cruz y la manera de asirse a la misma con el brazo y mano izquierda, fue rápidamente bautizada -la bordería e ingenio cartagenero salían a relucir- con el sobrenombre de "zocato". Es con la talla de Alfonso Rigal, cuando se reanudan las relaciones de la Cofradía con sus fundadores, la Cofradía de Pescadores, que se muestran receptivos a una colaboración hasta tal punto de que se llega a incluir a la imagen del Nazareno en la nómina de pagos que realiza la propia Hermandad de la Pesquera. Éstos se encuentran dispuestos a contribuir en todo lo que sus posibilidades se lo permitan y la Cofradía Marraja acepta que se incluya a su titular en la nómina con el nombre de "Jesús Cartagena. El primer sueldo que recibe "Jesús Cartagena", que se recoge en el libro de ingresos de los Marrajos, es de trescientas setenta y cuatro pesetas con veinticinco céntimos, realizado el 6 de diciembre de 1941. La nómina de "Jesús Cartagena" durante el año 1942 fue de cuatro mil ciento noventa y cinco pesetas con ochenta y siete céntimos. Durante la guerra civil desaparecería esta talla, al igual que muchas otras de nuestra Semana Santa.

El primer Nazareno de Capuz para Cartagena

1931 - 1939

 

La Cofradía había iniciado un proyecto de sustitución de la imagen del Jesús Nazareno, debido sobre todo al deterioro de la talla, y dado que la misma tenía un gran arraigo entre el pueblo, se decidió conservarla sólo para culto. En 1925 se aprueba este proyecto por parte del Pleno de la Mesa, incluso un diario local, el "Eco de Cartagena", recoge la noticia en su edición del 24 de abril y anuncia el encargo realizado por el Hermano Mayor Gómez Quilés durante su estancia en un viaje a la capital de España al imaginero José Capuz de las tallas del Nazareno y del Cristo Yacente. La imagen del titular se estrena en la Semana Santa del 1931, evento al que se hace referencia en el diario "El Porvenir" (nº 10431), de fecha cuatro de abril. El itinerario que siguió la procesión con el nuevo Nazareno fue el siguiente: Mayor, Plaza Prefumo (San Sebastián), Honda, Plaza San Francisco (lado norte), Arco de la Caridad, Caridad, Don Roque, Plaza de la Merced (lados norte, este y sur), Duque, Cuatro Santos, Aire, Osuna (Cañón) y Mayor, hacia la Iglesia de Sto. Domingo. Tanto la nueva imagen de Capuz como la fundacional antigua se conservaron, y podemos afirmar que fueron alternándose en sus salidas procesionales, hasta que fueron destruidas junto a otras durante el transcurso de la guerra civil española. Solamente los remates de la cruz del Nazareno se salvaron y son precisamente los que ahora luce la Virgen de la Piedad en la Cruz de su capilla.

El Nazareno Primitivo

¿? - 1931

 

La imagen fundacional del titular de los Marrajos, de fecha y autor desconocido, y que según F.Casal atribuía "con algún dominico aficionado a la escultura", gozaba de milagrosa y tal era su popularidad y devoción, que rara era la procesión de rogativas que no contara con su presencia, bien sola o bien en compañía de la Virgen del Rosell, antigua Patrona de la ciudad; la Virgen del Rosario, o de las primitivas tallas de los Cuatro Santos que se conservaban en la capilla municipal de la Catedral Antigua. Cuando el Obispo da licencia para que la Cofradía ejerza sus funciones de manera oficial en el año 1633, inicia su esplendor en ese instante en la Cofradía, al organizar la misma dos procesiones, la de la calle de la Amargura y la del Santo Enterramiento, donde las figuras del Jesús con la Cruz y la de Jesús Yacente se convierten en el eje de ambos cortejos pasionarios. La imagen del Jesús Nazareno, primitiva talla que se conservaba desde la época fundacional de la Cofradía, era enormemente venerada por el pueblo. No era un gran valor artístico, solamente tenía la cabeza y las manos, siendo el resto un armazón de madera, a la que había que colocarle una peluca de pelo natural, al ser una talla de vestir la misma lucía una túnica de terciopelo morado, color distintivo de la Agrupación y a su vez de la Cofradía. Una de la anécdotas más conocidas es la que hace referencia, pasada la guerra civil, a una de las manos del Jesús Nazareno que fue entregada al Sr. Romero Font (Presidente Fundacional de la Agrupación) por una de sus clientas del barrio del Molinete a cuyo poder había llegado, nunca se supo por qué medios, y que después de encontrarse en paradero desconocido la mano, la misma le llegó a D.Antonio Cárdenas procedente de la casa de la viuda de D.Ramón Martínez.

Nota: todas las fotografías pertenecen al Archivo de la Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Marrajos), excepto la última del Nazareno actual de José Capuz, que ha sido cedida por Ernesto Martín Barceló